
Una ave blanca
pura como el vuelo
se convirtió
en fondo negro
y alzó sus alas
dentro de mí
en un cataclismo ligero
suspendido casi
sobre la eternidad vacía
del alma olvidada

Una ave blanca
pura como el vuelo
se convirtió
en fondo negro
y alzó sus alas
dentro de mí
en un cataclismo ligero
suspendido casi
sobre la eternidad vacía
del alma olvidada


La sombra
cubre cada movimiento
llueve
pero no hay
gotas
nadie
sale por las calles
por miedo de morir
de tanta luz
fue lógico
entonces
identificarse con
las sombras
con lo que sucede
pero no se percibe
fue natural
vivir
porque
no queda otra;
nos acostamos
no para la orgía
sino para sentir
el manto
intangible de oscuridad
sobre nuestros pechos
desnudos,
sepultados
a la espera
del noticiero matutino
que nos revelaría
alguna razón para vivir.

pelos
mientras el paso
errático del hombre
tal vez
yo
caminaba
eufóricamente extraviado
por callejones y calles
cuyos nombres
no podía pronunciar
y era noche
propia de otras novelas
síntoma de otros poemas
y fue ahí
cuando
el calor nocturno
acariciaba en escalofrío
un ídolo del Gnossiennes
en la tempestad
cuya época o región
había habitado
por limitados instantes
antes de
desvanecer
entre un
nunca
y un
fue.

Dónde me llevan
todos estos versos
dónde me dejarán plantado
en qué sombra
de cuál solipsismo
se derraman palabras
como gotas de sangre vital
por dónde
cae
la inmaterial sustancia
de un sueño
por dónde cursan
los ríos
de una aventura
imaginada,
en qué tinta
quedan plasmados
los irreversibles hechos
de una invisible
vida.

Pasos, pasos
y una furtiva mirada
tal vez,
entre ojos y ojos
horas y horas
extrañando los nombres
que nunca tuve
perdiendo las vidas
que no fueron mías
pasos lentos
una nota de piano
como esa nieve
lejos de todo,
mi alma cósmica
entre reojos
entre horas
tan lejos de todo.

La poesía es mi tercer solitario ensueño
similar a la vida borracha de símbolos
o al sueño cansado de cronología
así, la vida, los sueños y la poesía
son todos, con igual probabilidad
la temible alucinación de una sombra humana
que desliza un frágil dedo sobre el polvo existencial
exponiendo la superficie gris y hueca
y al llegar el dedo al borde
resbala y cae en una profundidad fría y alegre,
y como no queda más nada
el verde de la hora
se distrae con la neblina de adjetivos
y la sustancia intocable de versos
inventando un nuevo mundo
donde ni siquiera yo
estoy seguro de existir.

¿Fue error
separarse
llamarse huérfano
para recorrer descalzo
la inmensidad de las cordilleras
del pensamiento
sin aire, ahogarse en las aguas nocturnas
del enigma
anclado en la soledad
para ver los edificios muertos cuando todos
se fueron a dormir
crecer la barba por falta de espejo –
fue error
ser espectador único
lombriz de tierra
aún en el lodo prístino;
inventando las nubes
que lloverán sobre los innavegables ríos
que lentamente llenan los océanos del futuro?

Es la edad para ser hoja caída del árbol mudo
nuestra voluntad no sería más que una ráfaga de viento
el destino: caer en un caño lleno de cosas olvidadas
nuestro sueño sería desintegrarse en una sopa de residuos
tocar esta vida una última vez en forma unánime
hasta volver a ser parte de todo, del resto
una vez más
hoja
sol
y agua
por esas épocas vecinas
llenas de galaxias y sueños.