
¿
Qué sería nacer
mosca
sin alas
cayendo
por un cosmos
vacío
de tiempo
y alma

Dudo todo.
Porque si el mundo cae sobre mis labios
como un trago de constelaciones amargas
debo preguntar,
¿ por qué en mi lengua de grávida somnolencia?
Que todo debe colapsar en vientre húmedo de sensación,
lo entiendo. Pero,
¿ por qué no se concentra el mundo en la punta
ardiente de un fosforo sediento?
Cae el mundo como gota de luz sobre las papilas
de mi ciego odio. Lo saboreo como un arcoíris de tiempo mudo.
¿ por qué se expande el mundo como pupila de asombro
en la prisma de mi silencio?
Que el mundo es el velo en donde se nubla el significado de las cosas,
lo comprendo. Pero,
¿ por qué queda este resabio de verdad en mi memoria
como si hubiera atrapado un instante de conocimiento?
Lo dudo todo.

He sentido la tentación de existir
como oblicuas huellas de negro misterio
sobre el manto callado de un desierto
he sentido la necesidad de desaparecer
bucear el océano diáfano de la muerte
en busca de sus corrientes de ágil reposo
he sentido la clandestinidad del alma
se mueve como aguja de segundo
sobre el límpido círculo del silencio
he sentido la obra del olvido
como gotas de alba en el cristal
de mis ojos cuando contemplo la verdad.

Costa
orilla
litoral
trazado en mi angustia
con aguas de cielo
apaciguando la roca
de mi tristeza –
costa
orilla
litoral
atravesando la idea
de mi existencia
con aguas de salubre soledad
reventando contra la roca
de mi propia imposibilidad
costa
orilla
litoral
forma de culebra
en la arena de mi iglesia
con aguas de semillas
sembradas en la roca
de mi dios artificial
costa
orilla
litoral
colocado como una verdad
en la cruz de mi pensamiento
con sus aguas de ave
en el vuelo de la roca
que golpea mi corazón
como una profecía
de ensueño
costa
orilla
litoral
de mar rojo acostado en el
sentido de mi piel
con aguas de azul parpadeo
apretando la blanca roca
de mi negro ser.

La capa amplia del árbol
la gota de fuego del semen
y las estrellas que viven como obras de aire
que nos rodean como pequeños ojos
de transparente
movimiento en la invisible selva
del deseo, la bolsa negra
en donde en aleatorio barajeo
se mueve destino y sueño
como impulsos de un ciego
amor a la vida.

Sombra cristal de estrella
sobre rostro ebrio de verano-
el gato de cola negra
escondido trayecto de frenesí
cruzando la fúnebre calle de olivo soñado –
hemos inventado la ruta introspectiva del vino.
Mi mano hace la seña oculta del sol nublado,
hemos remado a costas oraculares y etéreas.
Risa habitual de suma transcendencia,
en su barba el zumo recóndito de la edad
me mira con inocencia de espuma mediterránea –
el azul, rojo, amarillo, blanco de la estrella
sobre nuestras cabezas ebrias de verano,
árbol de lenguas largas
abriendo las sendas rayadas
de la improbable memoria –
es muestra única de fantasía,
lo roto y mutable
de una honda
vista a la vida.

ahí
un tejido de años
con largos hilos de
invisible rocío
ahí
una rutina de plumas
y los pájaros
tu bella cola de origen
ahí
capa de esencia
abriéndose como las
pupilas de tu sed
ahí
agujeros de los sueños
las lunas que brillan
desde la piel del movimiento
ahí
amplio corazón de sol
en los orificios mudos
de los segundos
ahí
con la ropa azul
de tu cueva ciega:
el cielo
ahí
voy.

Costilla de trayecto nublado
mil pezones de agua estrellándose
en un caótico rumor de viento
intentaba encontrar ahí,
en esa violenta manifestación de ruido mojado,
el coraje para romperme como ojo de agua
y caer ciego al charco injusto de la
arbitrariedad
¿que la mente no puede soñar ser punta de luz
inasible y deleznable, a velocidad atroz?
mira como todo es lindante y hay una corpulenta
erupción de momentos y colisiones
precipitándose a un miasma de
arte y mito
¿tiene otra definición lo innombrable?
las sábanas del sentido
cruzan el paisaje
como plumas de águila
desmembrado
sin intención de sangre,
a punto de colapsar
amplio como atmósfera
en la fiera existencia
del movimiento.

He puesto una larga mirada
a la resolución de la máscara
atado ando como por brazos de siglos
un secreto espiral hace noche de mi razón –
el espíritu recóndito expulsado de su frente
parece llegar a la cumbre de una antigüedad;
esta máscara que espío desde el asiento de
mi soledad,
alzo humos entre los torbellinos del tiempo
algo infinito crece como olor entre sus gestos,
con sus manos de vino blanco me acaricia el deseo
de hierro mis horizontes se duermen;
aquí hay fondo tras fondo
hundimiento sin calidad de movimiento,
veo desde los ojos ecuánimes de la sombra
mi destino de máscara, cubriendo con tez
el enigma del vacío.

La gran idea
de respirar
envuelto
de duelos
y salvajes
sabidurías
de mí era
esa perturbación
emitida
que le llaman
comportamiento,
de mi
persona
salía ese humo
y revoltijo
que le llaman
propósito
y razón
todo indica hoy
que me enfrento
a una irreparable
realidad
de accidente;
de noche más cruda
mi entorno
sin importar la hora
es cada vez más mítico
sin etiquetas, normas, definiciones:
una confusión de memorias y llamas
no puedo dejar ninguna promesa
¿qué sucederá después de todas
estas eternas condiciones?
dejar de ver
quizá renunciar el concepto
algo menos de la rutina
para llegar a los labios
de un espejismo,
me sumo a
la confabulación
de destinos;
esas contracciones
ciegas y de belleza
ilegible.