
Espero
tu rosa
en el mundo fenomenal,
espero que se
abran los pétalos
como una canción
de humo,
espero que se erice
sobre la superficie
de una mente vacía
y divina –
tu rosa
antigua.
PoesíA NIHILISTa

Espero
tu rosa
en el mundo fenomenal,
espero que se
abran los pétalos
como una canción
de humo,
espero que se erice
sobre la superficie
de una mente vacía
y divina –
tu rosa
antigua.
PoesíA NIHILISTa

Me muero por saber
si la verdad ya murió.
Si hubo una vez
cuando
la verdad emanaba
de la creación
como una dulce y espesa luz
donde todas la cosas
se revolcaban.
Si habrá sido
un perfume
de anchos dominios
difundiéndose
como un beso
sobre los labios
del cosmos.
Me muero por saber
si la verdad aun se puede ver,
ahora que las palabras
lo eclipsan todo.

A veces me concentro
en la figura
toco la burbuja rosada de mi cráneo
miro a un pensamiento raso
como si estuviera gateando por la mente
me concentro en las líneas
tal como un trapezoide bordado con alas de pájaros
en la cocina
la leche en un vaso de nube
y la luz agria de la lámpara
me concentro en los tonos rubíes
los mojados segundos
los pasos de los pesados párpados
la sangre uniformada de deseo
me concentro
en la armonía
como si el corazón fuera fruta y rama
nada más
y su sombra la veo
en una tos de niño
me concentro
en una meta abstracta
una hora sin relación a la muerte
ese beso borracho con el mundo entero
amando
la vergüenza.

Sal azul
como lunas sobre
la espalda del alma;
parpadeos sombra y luz
las corrientes del evento –
nace sin nombre
muerte sin nombre
como duerme la luna
y en mi voz
cae
su reflejo mudo,
como saltan las formas
y regresan difusas
al instante que nunca existe.

hoy
no sé
hoy sigo en la jaula celeste
de la vida
mirando a la luna desde el ático
con la boca hediendo a vino
harto del movimiento corporal
caigo pesado en el piso de la noche
como un libro aburrido, sin ideas ni originalidad
abandonado por un lector impaciente –
ahí caigo inerte fóbico al movimiento
seguro de que mi comportamiento hasta ahora
ha sido una compulsiva negación de la muerte –
hoy no
sé si seguir
disimulando que sé
de mi mortalidad

Mi mirada
erróneamente
puesta sobre el juego
de las sombras sin bordes
el auto zumbando entre el humo
los cabellos que no sé a quién pertenecen
-
algo se mueve aquí como instinto de aire
algo me digiere como si estuviera
saciando el apetito del tiempo,
algo tiene los pelos de punta
y yo soy su piel,
algo acontece
y yo cedo.

desde impregnado
en memoria caen las mocas
y nunca escapan,
como nada nos pertenece
ni el recuerdo mareado
ni la brutal acción,
viendo el cielo
soy pantano de negro equilibrio;
de los ojos salen manos de un infeliz
jalando las cadenas del siglo
con cal del arte
sangre e indicio -
solo espacio ubicuo sin orden ni razón
mejor adiós adiós
ahí
espesa nada.

Espera
aquí no hay nada
regresemos al humo –
a la canción de luz dormida
ensimismados
en la oculta mañana,
esa con olores a gris y beso –
ahí comeremos los invisibles minutos
como frutos del silencio.

La crin se desprende de la nuca
como una ola de etérea existencia,
siento ahí atrás de mi cabeza
como una melena de color y nube
fluye, entretejida, con la corriente
del universo –
mi tentación es volver a ver atrás
y caer atrapado entre curvas de pelo,
envuelto en esa tela de esencia
que me deja dormir
como un piojo poeta.

La anticipación de la muerte
y la ficción del conocimiento
son los dos pilares que soportan
el cosmos de sueño que atraviesa la vida.
Todo es una memoria de lo que no va a pasar.
Ser pez en mar de negro secreto, divagando
en corrientes de inaccesible origen; bello experimento.
Queda el vino como verdad absoluta
y la obra arabesca de la noche sin esquema.
Leo con calma la historia del mundo.
Plasmo mi lenguaje de escéptico, como para ir
debilitando el hábito de hacer afirmaciones.
Imagino el día cuando nacer y morir sean sinónimos.
Y una pacífica nube eclipse la existencia y todo duerma
bajo la lluvia del olvido.