
Sin
sal
me
comí
la
esencia.
De
los
segundos
un
trago
amargo
de
memoria.
Espero
con
paciencia
que
se
añeje
la
existencia.
Para
embriagarme
un
día
de
ella
y
así
olvidarla.

Sin
sal
me
comí
la
esencia.
De
los
segundos
un
trago
amargo
de
memoria.
Espero
con
paciencia
que
se
añeje
la
existencia.
Para
embriagarme
un
día
de
ella
y
así
olvidarla.

Me muero por saber
si la verdad ya murió.
Si hubo una vez
cuando
la verdad emanaba
de la creación
como una dulce y espesa luz
donde todas la cosas
se revolcaban.
Si habrá sido
un perfume
de anchos dominios
difundiéndose
como un beso
sobre los labios
del cosmos.
Me muero por saber
si la verdad aun se puede ver,
ahora que las palabras
lo eclipsan todo.

Un día me levanté
hice el café
con taza en mano
abrí la ventana
el aire fresco
entró en los pulmones
me fijé al cielo
cerré la ventana
terminé el café
y me acosté de nuevo
no sé si para dormir
o para dejar de hacer
las cosas
que ya no
importan.

De lo que sucede
conozco poco.
Observo los rostros
como si salieran
de ellos mariposas
de un capullo.
Cuentan historias
de tragedias, muertes
y alegrías.
De todo esto
conozco poco.
Miro a un niño
lamiendo una luz dulce
entre sus dedos.
Un zumbido
de motor
cruza la avenida,
las mujeres ríen.
Espero
para entender.
Pero se levantan
árboles sin hojas
a un cielo
tallado con silencios.
Poco conozco
del por qué
ni cómo
ni dónde.
Casi, me digo.
En las selvas
deben haber
miles de insectos
hambrientos, comiéndose
unos a otros.
Bebo de un vaso
de agua tibia.
Debe haber un río
que corre
entre el alma
y el olvido.
Pero de esto
conozco
poco o nada.

todo
contiene
el sabor
de todo
lo demás
con cuál fragmento
de la totalidad
apaciguaremos
el desasosiego
humano
la vida
es una lengua
que saborea
únicamente
su propia carne
en este núcleo
de sensación
no habrá más
que otras sensaciones
pero de qué?
de lo mismo de siempre –
la espesa bruma
de una eternidad
desapercibida
.

he
sembrado
sombras
tiempo alma
en grano infinitésimo
en la ventana
del pensar
una galaxia
con cuerdas de lluvia
y arroyos de pelo
son largas barbas
estremeciéndose
con luz naciendo -
olor a seno…
mis manos
ya no apañan
la ilusión
debo cumplir
una única
sentencia
vivir.
.

hoy
no sé
hoy sigo en la jaula celeste
de la vida
mirando a la luna desde el ático
con la boca hediendo a vino
harto del movimiento corporal
caigo pesado en el piso de la noche
como un libro aburrido, sin ideas ni originalidad
abandonado por un lector impaciente –
ahí caigo inerte fóbico al movimiento
seguro de que mi comportamiento hasta ahora
ha sido una compulsiva negación de la muerte –
hoy no
sé si seguir
disimulando que sé
de mi mortalidad

deben haber miles
de otros
como yo
andando
tropezando
con la alfombra grisácea
de la llena luna
ebrios
con el tinto amargor
de una belleza muda
la crepitante
formulación del horizonte
raspando el centro
vacío del alma
hay otros
cansados como
las cataratas gastadas del viento
sin propósito ni calma
mira esa atmósfera
tendida como una cama
de algodón y promesa
que espesa bruma
levita del pincel
el lienzo jugoso
como la chuleta de esta luna
la botella casi vacía -
deben haber miles
como yo
caminando sin nacer
a pesar de morir
en las tumbas
de cada lapso.

Que suaves son las alegrías,
los significados mezclados
con las hojas amarillas de un árbol entrevisto
bajo la luz de otra ciudad,
en las calles negras
los días revueltos con horas
y aquí plasmado
en la punta de la noche
tratando de decidir
si de verdad
mi galaxia de dolor
es pura distancia
entre lo bello
y lo vivido.