
Una anatomía del tacto
o que se desliza por su espalda
lo que no llega a sus nervios
desconoce
los ensueños que se desenvuelven
ajenos a la percepción.
Cuando volví a ver atrás
- para saber que sucedía -
ya todo había pasado
y mi gozo no pudo ser mayor:
el mundo vivía sin mi
era libre y nadie ni nada
sabía mi nombre.
Like this:
Be the first to like this post.
This entry was posted on August 1, 2009 at 9:02 pm and is filed under Poesía with tags anatomía del tacto, ars poetica, mundo, nadie, nervios, nombre, pablo saborio vargas, percepción, poema, poemas nihilistas, poesia nihilista, poeta costarricense, sin nombre, vida. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed
You can leave a response, or trackback from your own site.